Mucho mejor sin broncas

 

Heriberto-DavilaHeriberto Dávila, Secretario de Comunicación de Nueva Canarias de LPGC

Arranca una nueva legislatura en el Gobierno central con un Ejecutivo nuevamente capitaneado por la derecha y encabezado por líderes demasiado cercanos a prácticas y situaciones auténticamente escandalosas de corrupción, cuya punta del iceberg es, sin duda, Mariano Rajoy, otra vez presidente, para asombro de la mayor parte de la ciudadanía española y de los medios internacionales.

Somos muchos los que pensamos que más que mérito del PP, esta situación se debe a deméritos de la izquierda, ya que desde la primera “vuelta” de las elecciones, fue incapaz de ponerse de acuerdo tanto entre los distintos partidos como dentro de los mismos. Posiciones maximalistas, poner en alza lo que les separa más que lo que les une, visión muy corta desde el punto de vista partidista, etc. Algo que por desgracia no me suena a nuevo.

Desde muy temprana edad en que comenzaba mi compromiso con la política pude comprobar el cainismo y las discrepancias internas en el seno de la izquierda. No sólo con la luchas de una socialdemocracia gobernante (el PSOE de González) contra el resto de las formaciones que estaban a su izquierda, sino también dentro de esos propios sectores. Una Izquierda Unida desangrada por peleas internas o unos Verdes con tantos partidos casi como personas de esa ideología caminaban por Canarias. La impresión de muchos de nosotros es que estábamos de reunión en reunión, de bronca en bronca, hasta la derrota final.

Ante esta perspectiva fuimos muchos los que decidimos participar en movimientos sociales y otras plataformas y ONG,s hasta que el viento de la izquierda silbara de una forma más razonable para esta tierra. De hecho en esa época esas organizaciones sociales abundaban en su composición de gente que hoy participa en partidos del ámbito de la izquierda.

Nuevos vientos en la izquierda hace 10 años

Esos vientos de la izquierda en Canarias empezaron a modificarse hace 10 años. Fue entonces cuando un grupo de personas que había participado en un proyecto claramente fragmentado y fracasado en su perspectiva de cambio y construcción social y equilibrada de país, como Coalición Canaria, decidieron caminar en solitario y construir un proyecto distinto, Nueva Canarias.

Esos inicios fueron muy diferentes a la realidad política que hoy conocemos. Hoy los partidos emergentes encuentran oportunidades electorales en el hartazgo de un sistema que la crisis ha puesto en evidencia. Nuestro proyecto, Nueva Canarias, empezó de manera totalmente distinta. En un escenario de un durísimo bipartidismo y de hegemonía de CC. En una idea generalizada de que fuera de estos tres partidos mayoritarios no había ningún tipo de vida y posibilidad política ni institucional.

Pero con todas esas debilidades, tras diez años, Nueva Canarias no sólo sigue representando a sus votantes en todas las instituciones, sino que además es el único partido de los no emergentes que sube y consolida su proyecto en la mayoría de las instituciones, como demuestra su primer puesto electoral en el Cabildo de Gran Canaria. Sin grandes aparatos estatales, sin tertulianos mediáticos de los grandes canales de comunicación, sin discursos grandilocuentes, con la base de una gestión seria, eficaz y honrada para la ciudadanía y con una militancia que nace de cada uno de los municipios.

Hoy, una década después, Nueva Canarias gobierna en ayuntamientos y cabildo con la responsabilidad de la que este partido siempre hizo gala. Representa a su electorado en el Parlamento de Canarias con un grupo propio, que es sin duda el más dinámico y propositivo de la cámara. Ejerciendo la representación de nuestras demandas en el Congreso de los Diputados. Hemos construido, y seguimos construyendo, un partido honrado, fiable y con capacidad de entendimiento con el resto de partidos, así como con otras organizaciones sociales.

Algunos ejemplos son los años que llevamos comprometidos con partidos y organizaciones sociales por la reforma de la injusta Ley Electoral Canaria. Como tras las elecciones locales de 2015 nos hemos situado en una oposición constructiva allá donde no pudimos ejercer gobiernos. Como nos pusimos manos a la obra donde tuvimos posibilidades de ejercerlo, demostrando total capacidad de adaptabilidad. Ya sea liderando pactos estables, como en el Cabildo de Gran Canaria, donde Antonio Morales lidera un tripartito progresista que está poniendo la institución al servicio de la ciudadanía isleña. O poniéndonos al servicio total de la institución, como en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde formamos parte de un tripartito en el que desde el minuto uno tuvimos claro que lo importante era provocar un giro de las políticas en el municipio y no un simple reparto de cotas de poder.

En este año de gestión con pactos en ayuntamientos y cabildos, hemos demostrado ser la base del entendimiento entre las izquierdas. Mientras las otras opciones se desangran en críticas de todo tipo, incluso en ocasiones a la propia gestión de sus compañeros, y en luchas internas con dimisiones en masa de los órganos directivos, desde nuestra organización ponemos todo el empeño nada más que en intentar gestionar desde la unidad las instituciones en beneficio de los ciudadanos y ciudadanas.

Unidad por la gente

Y es que eso es lo que más nos ha unido durante estos diez años. Para nosotros y nosotras, lo más importante es que nuestra presencia en las instituciones sirva para representar a la gente, para poner un granito de arena en hacer la vida un poco más fácil y más justa de lo que es ahora. Allí donde ha habido posibilidades de entendimiento, hemos estado. Siempre atendiendo a los compromisos adquiridos con nuestros votantes.

Hemos demostrado estos años, antes del surgimiento de la “nueva política” y después de ella, una unidad y una seriedad a la hora de gestionar lo público que considero puedey debería ser reconocido por los ciudadanos. Pero no solo esto basta, Nueva Canarias debe reflexionar sobre el momento de incertidumbre que vive Canarias y el mundo. La desafección de la política también nos afecta y si no nos movemos y sabemos involucrar a la ciudadanía en la construcción de nuestras políticas corremos el peligro de ser engullidos por esa bola que está acabando con los gobiernos progresistas de medio planeta. Tenemos nuestra primera oportunidad en nuestro próximo Congreso, en 2017, donde intentaremos construir una alternativa donde nadie ni ninguna idea es prescindible para lograr que pueda haber un gobierno progresista en Gran Canaria y en Canarias en 2019.

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